La mañana se presentaba con cielo encapotado, la noche anterior llovió débilmente, la temperatura suave y las fechas en las que nos encontramos invitaban a tentar a nuestro misterioso black bass.
Y así hice, en una zona de bastantes piedras y arboles hundidos fui escudriñando los rincones que me parecían mas indicados para que hubiera basses, y así fue uno tras otro fueron dando los deseados zapatazos como dice Javi que nos aceleran el corazón.
Pescar este pez con equipos de mosca ligeros y sobre todo en superficie es una de las modalidades más divertidas que podemos practicar con una caña de mosca en las manos.
A pesar de se peces de pequeño tamaño tenían el porte adecuado para poder pasar un buen rato, cinco o seis de ese tamaño hicieron que la mañana se me pasara muy rápido.
SIEMPRE CAPTURA Y SUELTA.