lunes, 28 de septiembre de 2009

MAÑANA DE OTOÑO



Y es que ya empieza a ser difícil encontrar peces orillados con la facilidad que se encontraban hace tan solo unos días. El otoño empieza a dejarse notar.


Era una mañana con una temperatura muy suave con nada de viento y el pantano como un espejo en el que se podía observar desde lejos que la actividad de los peces era casi nula.
Ninguna cebada en la superficie y ni una sola turbulencia en las orillas, que solo se veían alteradas por los movimientos de los pequeños alevines que poblaban las colas más someras.


Fue alli donde este barbo creo que estaba cebándose con estos alevines, porque lo cogí pescando al agua, vi una turbulencia de los alevines y lance una ninfa que nada más caer en el agua fue engullida por algo que resulto ser este barbo que ni siquiera vi.


Ya no hace falta estar muy temprano en el pantano, al contrario es aconsejable dejar que el sol caliente el agua un poco.
Solo los barbos mostraron algo de actividad.



Habrá que esperar algún que otro día de actividad o eclosiones de hormigas para poder hacer una jornada con varias capturas que seguro están por llegar.

viernes, 25 de septiembre de 2009

EL BASS EN OTOÑO


Una tarde tras nuestro amigos los basses, eso es lo que hicimos Carmelo, un buen aficionado a la pesca del bass y yo.

Nos dedicamos a transitar los lugares más querenciosos del caprichoso bass, las tablas sol lunares decían no ser de las mejores tardes para la pesca y las condiciones ambientales tampoco eran las idóneas, pero recorrer este bonito embalse imaginando el bass que podría haber bajo esos árboles hundidos y esas grandes rocas y esas puntas que se meten en el pantano merecía la pena.







Después de lanzar una y mil veces con poppers y stremers en lugares que parecía imposible que no hubiese un black bass fueron algunos de pequeña talla los que sucumbieron a los señuelos, al final fueron lugares con sombra los que eligieron estos imprevisibles peces.




Pero la tarde mereció la pena una vez más la pesca fue una escusa para pasar una agradable tarde de otoño navegando por un embalse en buena compañía.






Como anécdota de la jornada una vez que teníamos todo cargado en el coche y la noche se echaba encima a la hora de arrancar el coche se había quedado sin batería, con la fortuna de que disponíamos de una para el motor eléctrico de la barca que nos sirvió para arrancarlo, de no haber sido así, sin cobertura en los móviles y con la noche encima no sé que hubiese pasado, en definitiva una aventura que por ese simple hecho no olvidaremos tan facilmente.
Un saludo a todos.