Decidimos dirigirnos a una de las colas del embalse donde sabíamos que se encontraban las grandes carpas que eran nuestro objetivo.
Luis y Javi por una orilla y Eduardo y yo por la otra.
El agua se encontraba muy tomada y se hacía difícil localizar a estos peces, pero alguna se dejaba ver orillada levantando nubes de lodo, solo se trataba de dejar caer nuestras moscas cerca de sus bocas y dar el cachete intuitivamente.
En cuanto nos encontramos en la cola los cuatro ya había sacado Luis la primera, una carpa común de unos seis kilos que sacó con la experiencia que todos sabemos que tiene con estos peces.
Al poco tiempo muy cerca donde Luis había sacado su carpa localicé una de estas nubes de lodo y a continuación ya observando detenidamente pude ver el lomo de la carpa casi sin lanzar a pocos centímetros de la orilla deje caer una ninfa de cabeza dorada donde creía estaría su boca, la carpa se quedó inmóvil y decidí dar el cachete y efectivamente la carpa había tomado la ninfa, curiosamente a pesar de su tamaño no dio una gran carrera solo se dirigió al centro de la cola y se pego al fondo como una lapa, traerla a la orilla fue otra cosa a pesar de llevar una fuerte caña del siete que me prestó Eduardo, fue cuando sabía que era una buena carpa.
Finalmente después de un buen rato y gracias a la ayuda de Javi que tenía una sacadera pudimos ver a esta bonita carpa común que calculamos rondaba los seis kilos.
A la hora de almorzar nos dirigimos a otra de las colas de este embalse, esta se encontraba muy lejos de donde debería estar por estas fechas, unos bocatas y Eduardo, Javi y Luis siguieron pescando yo me retiré.
Y así transcurrió una buena jornada de pesca con una inmejorable compañía, de la que espero disfrutar en numerosas ocasiones, así que ya sabéis chavales para la próxima me llevaré un toontooonnnnn para no perderme por esas carreteras de Dios, jeeeeejeeeeejejejje, un abrazo a todos.