Parece que van subiendo algunos barbos, a pesar del poco agua que hay esperemos que llueva porque en los tramos más bajos del los ríos el nivel del agua en algunos puntos es casi un obstáculo insalvable para nuestro amigo.
Aunque con poca agua la rivera está preciosa, su verdor y exuberancia hacen que pescar en ella ya sea un placer.
No ha explotado todavía la primavera pero se empieza a notar como todos los habitantes de la rivera empiezan a despertar del duro invierno, pequeños pájaros comienzan su cortejo, las lagartijas toman sus primero rayos de sol y la vegetación comienza a florecer por todos los lados perfumando el sito.
Solo un par de barbos pude sacar pero como os digo es lo de menos, es lo que tiene la pesca te permite integrarte en el hábitat hasta formar parte de él, merece la pena vadear toda la tarde rivera arriba aunque no se obtengan capturas.