viernes, 30 de enero de 2009

RIBERA DEL HUEZNAR

Impresionante ribera la que se deja caer arropada entre una maraña de arboles en galería, el mejor monumento paisajístico que alberga Sierra Morena.











Fueron otros tiempos, en los que las familias de la zona pasaban jornadas de baños, en estas riberas, ahora son los domingueros de ciudad los que disfrutan de su virtudes, la gente del lugar pasa impasible por la zona como el que pasa todos los días por el mismo sitio, sin apreciar el paisaje que les rodea, quizás sea por eso que apenas disfrutamos de ella.

















Fueron otros tiempos en los que los niños pasaban el día mojados por su frías aguas, arrugados, con el bocata en una mano y la coca-cola en la otra, con una precaria caña con la que se conseguían coger las desaparecidas bogas y cachuelos que sus charcas guardaban.











Fueron otros tiempos en los que la pesca por estos lares era abundante, truchas salvajes que el hombre ha extinguido para siempre, por mucho que repoblemos, la trucha que aquí habitab no existe en ningún otros sito, un especimen adaptado a un habitat que tampoco existe en otro sitio, veranos sofocantes e inviernos gélidos, sequías y arriadas de las que ellas salían victoriosas


"Biólogos y entendidos" pretenden remplazar a éstas, lo dudo mucho, una lástima que este monumento esté, no diría dejado, pero si poco valorado.

















Menos biólogo y menos entendido, no hay que estudiar para saber sacar partido a un lugar como este. Vivo a menos de quince minutos de este sitio, la veo continuamente, la conozco desde hace 30 años, y cada vez la miro la veo peor, sus aguas no son tan cristalinas como las que yo recuerdo, su vegetación tan abundante y mucho menos su fauna que ha sido la gran perjudicada de su escasa guardería, ni ranas se ven ya por sus aguas, una pena.











Hasta hace unos años el coto lo guardaba un señor mayor ya jubilado, Alfonso, seguro que alguno que leéis estas lineas sabéis de quien hablo, este conocía el número de pintas que tenia cada trucha, vivía en la ribera de la que se separaba solo para ir al pueblo a comprar el pan.



Hoy por la tarde paseé por sus orillas, quizás con algo de indignación y nostalgia recordando cuando de pequeño iba con mi abuelo a Isla Margarita, al chiringuito que allí había, con el olor a sardinas asadas y el griterío de los demás niños al bañarse.


Quien conocía esta ribera que me diga como la prefería, como antes o como ahora, no sé quizás sea algo sentimentalista pero la de antes, la de antes fue la ribera con la que me quedo, y al pasear por sus orillas estoy viendo a esos niños con el bocata en una mano y la coca-cola en la otra, con una caña sacando plateadas bogas del agua.

viernes, 16 de enero de 2009

EMERGENTE DE TRICOPTERO

ANZUELO: TMC Terrestial nº10
CUERPO Y TORAX: Latex y dubbing
PATAS: Ciervo negro
ANTENAS Y CABEZA: Fibras de pavo real.